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Historia de San Cris

En la década de los sesenta del pasado siglo, Madrid se convirtió en una ciudad de acogida de los movimientos migratorios del campo a la gran ciudad. El aluvión de población de origen rural que se dirigía a la capital dio lugar, en poco tiempo, a graves problemas de hacinamiento, incremento del chabolismo y construcción anárquica, que no hicieron sino poner de manifiesto el acentuado déficit de vivienda social existente.

 

En la historia de San Cristóbal hay dos elementos que ocupan un protagonismo fundamental: la vivienda y los procesos migratorios.

 

El conjunto del barrio estuvo inicialmente integrado por tres promociones distintas; “Poblado Dirigido”, “Norah” y “RENFE” que se desarrollaron casi simultáneamente a lo largo de un periodo de entre 10 y 12 años contados a partir de 1.958. Estos tres promotores iniciales construyen un total de 5.828 viviendas que representan la práctica totalidad de las actualmente existentes (5.902) a las que deben añadirse las 4 viviendas ubicadas en la planta superior del edificio del Obispado (viviendas parroquiales) situado en la Plaza de Los Pinazo entre la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados.

LA VIVIENDA Y LA CONSTRUCCIÓN URBANÍSTICA DEL BARRIO.


Como consecuencia del éxodo rural surge el primitivo núcleo de población de San Cristóbal de los Ángeles (distrito de Villaverde). Se trata, en su mayoría, de un enclave de mano de obra de procedencia heterogénea, que realiza su actividad en empresas de diversos sectores, especialmente industriales y de servicios.

En San Cristóbal de los Ángeles se construyeron en este primer periodo 4.066 viviendas y 257 locales comerciales, finalizando la ejecución total del proyecto en el año 1967, aunque las primeras viviendas se entregaron a sus beneficiarios en Agosto de 1960. Este barrio del sur de Madrid puede considerarse como el Poblado Piloto de la Organización de Poblados Dirigidos, exponente del resultado de la colaboración entre el Estado Nacional y la iniciativa constructora privada. En 1962, el Ayuntamiento del Madrid dispuso de más de mil viviendas en el barrio para reubicar a personas desalojadas de la Puerta de Toledo y La Paloma, y en 1969 RENFE se hizo con 16 bloques que administraría para sus empleados. Eugenio Casal, el arquitecto valenciano que dirigió las obras, bautizó a las calles del vecindario con nombres de su tierra: Rocafort, Benimamet, Burjasot, Godella, Paterna, Beniferri, ...

 

Desde los primeros años de vida de San Cristóbal de los Ángeles, comienzan a producirse agrietamientos en los bloques de pisos del barrio provocados por hundimiento de los pisos. En muchos casos el problema de la vivienda ha sido un problema de fraude en la construcción o de negligencia culposa; el terreno sobre el que se asientan los pisos es arcilloso y expansivo al mismo tiempo el material utilizado en su construcción era escaso (cementos, hierro…), pero esta circunstancia no se tuvo en cuenta a la hora de construir. Alguno de los bloques fue entonces demolido y la práctica totalidad presentaban problemas de humedades por deterioro ostensible de las cañerías. La rehabilitación solicitada por los vecinos se quedó, en esta primera etapa y por falta de disponibilidades presupuestarias del MOPU, en un proyecto de consolidación en el que se invertirán 900 millones de pesetas. En 1979, tras sus respectivas disoluciones, dos agrupaciones vecinales del barrio se fundieron en una tercera que llamaron La Unidad de San Cristóbal, y desde entonces más de cinco mil denuncias se han tramitado a través de esta entidad por el mismo y único motivo: las grietas.

Tras otra gran rehabilitación de 70 viviendas en 1997, en 1998 se realiza un estudio encargado por el Ministerio de Fomento para determinar la situación de las viviendas del barrio, Este estudio dio la razón a los vecinos del barrio que desde hacía años venían denunciando los graves problemas de las grietas que amenazaban sus viviendas, y en mayo de 1999 la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes de la Comunidad de Madrid declaró Área de Rehabilitación Preferente al barrio de San Cristóbal. El gobierno autonómico y el Ministerio de Fomento acordaron financiar el 45% de las reformas tras declarar el barrio Zona de Rehabilitación Integral; el resto deberían aportarlo los propietarios de los 4.856 pisos afectados.

 

Las instituciones estimaron que las obras necesarias costarían 2.500 millones, de los que el gobierno regional aportaría 489 y el ministerio de Fomento 611. Para poner en marcha este plan de actuación hacía falta que al menos el 50% de las comunidades de propietarios estuvieran de acuerdo en emprender las obras y en costear la parte que les correspondía. El Ayuntamiento de Madrid correría asimismo con los gastos de urbanización (arreglo de calles, de tuberías, ajardinamiento,...). La Comunidad de Madrid se encargaría de pagar las subvenciones para la reforma de las viviendas, que llegarán hasta un 40% del arreglo de la casa, y el Ministerio de Fomento pagaría los realojos provisionales.

En la década de los 80 del pasado siglo se llevó a cabo la recimentación de varios bloques que se hundían, y algunos finalmente fueron declarados en ruina, con desalojo y orden de derribo. Desde entonces, se fueron acometiendo sucesivas acciones de mejora que no fueron sino medidas-parche (contratas para inyectar cemento y apuntalados a los agónicos edificios que amenazaban con caerse), que dieron lugar incluso a enfrentamientos entre los antidisturbios y los vecinos del barrio, hartos de falsas promesas incumplidas y de las ineficaces acciones de reforma.

 

En 1984 los vecinos de San Cristóbal de los Ángeles hicieron una contrapuesta a la Administración que consistía en localizar terrenos para la reconstrucción total de 420 viviendas, correspondientes a 14 bloques que, según los vecinos, presentaban daños estructurales irreversibles. La propuesta vecinal contemplaba, además, la inversión de 1.029 millones de pesetas para la rehabilitación de los 12 bloques de viviendas en peor estado y a la construcción de albergues temporales para sus habitantes. Según los vecinos, los 1.029 millones de pesetas presupuestados - 604 millones a invertir ese año, y el resto, el siguiente- no debían ser empleados en la cimentación de 38 bloques, porque algunos de estos bloques se encontraban ya, a su juicio, en estado irreparable, lo que hacía más aconsejable económicamente la construcción de nuevas viviendas en lugar de reparar las antiguas. El proceso negociador entre las partes implicadas / afectadas (Administración y vecinos) dio lugar a la firma de convenios que tenían como finalidad afrontar, de manera total, el proyecto de obras necesarias para la consolidación y rehabilitación del barrio.

Conseguir rehabilitar la zona ha sido en síntesis un proceso muy complejo, largo y costoso, y la mayoría de los residentes de San Cristóbal excepto los nuevos propietarios de esas viviendas son conscientes de que, al ser propietarios de las casas, tienen que asumir la parte del coste de rehabilitación que les corresponde y solicitar ayudas económicas a la Comunidad de Madrid (a través de Cajamadrid), para aportar la cantidad debida en función de la dimensión de las obras que cada bloque de viviendas precise.

LA CONFIGURACIÓN SOCIAL DIVERSA DEL BARRIO

 

San Cristóbal de los Ángeles ha experimentado a lo largo de su historia tres momentos de gran transformación, siempre ligados a cambios demográficos.

 

El primero de ellos se produjo con la llegada de los habitantes iniciales del barrio, obreros y familias de origen rural, procedentes de Andalucía, Extremadura  y Castilla, junto con los llegados de otras zonas de Madrid. Este hecho dio lugar a que en los años 60 del siglo XX se conformase en San Cristóbal de los Ángeles una primera situación de interculturalidad.

San Cristóbal de los Ángeles era en aquellos años lo más parecido a un pueblo, puesto que sus primeros vecinos incorporaron sus costumbres rurales, y además la situación de aislamiento del barrio respecto al resto de la ciudad propiciaba el establecimiento de fuertes lazos internos. Posteriormente, en los años 70, comenzaron a surgir los movimientos vecinales, ligados a la lucha obrera y asociativa del fin de la dictadura y los primeros años de la democracia. La lucha vecinal ha tenido una importancia clave en la historia de este barrio. Gran parte de las infraestructuras y recursos sociales con los que cuenta San Cristóbal de los Ángeles en la actualidad se han conseguido gracias a la reivindicación de vecinos y asociaciones.

La segunda transformación demográfica de este barrio tuvo lugar a principios de los 80. El derribo de chabolas del cercano poblado de Santa Petronila llevó al realojo de familias gitanas en varios bloques de pisos construidos en San Cristóbal de los Ángeles. El choque de costumbres entre viejos y nuevos vecinos fue considerable, se organizaron manifestaciones en contra del realojo y hubo fuertes disturbios con intervención de la policía. Por otra parte, el proceso de reconversión industrial en esta década llevó al cierre de numerosas fábricas, lo cual generó desempleo. Otro problema que marcó la vida del barrio en estos años fue la droga, que afectó a parte de la juventud del barrio, generando, junto con el paro, una fuerte exclusión social, problemas de inseguridad y el deterioro de la convivencia vecinal en la calle.

La última de las grandes trasformaciones de San Cristóbal de los Ángeles, hasta el momento, comenzó en los años 90, con la llegada de los primeros inmigrantes extranjeros. Este barrio, por sus características socioeconómicas y los precios bajos de esas viviendas abrieron las puertas a la llegada a gente con un nivel económico más bajo. Es un lugar propicio para la instalación de inmigrantes recién llegados, que suelen trasladarse a otras zonas de Madrid cuando mejoran económicamente (al igual que sucede con parte de la población autóctona del barrio). Pero una importante cantidad de personas extranjeras se han instalado de forma estable en San Cristóbal de los Ángeles, lo que ha dado lugar a que actualmente sea el barrio de Madrid con mayor porcentaje de población nacida fuera de España.

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